pin up machismo

Cómo duele estar ‘guapa’ en 5 ejemplos

La expresión ‘para lucir hay que sufrir’ nunca se ha dirigido al género masculino, porque la belleza y el acicalamiento femenino son tan imprescindibles que el hecho de que produzca dolor es una cuestión de segundo orden.

No se si os habéis dado cuenta qué cantidad de modas y rituales de belleza asociados a la mujer producen dolor o cómo mínimo incomodidad.

Me gustaría hacer un lista de alguna de estas torturas estéticas que se sopone hacen a la mujer más bella, mientras en el caso de los hombres lo bello es lo natural…o si no ¿por qué a pesar de la fealdad que produce la calvicie las pelucas para hombres siguen siendo algo de lo que avergonzarse?. Si fuésemos las mujeres las que nos quedásemos calvas, seguro que iríamos cada dos meses a que nos implantasen pelo con el dolor que esto conlleva o usariamos pelucas adheridas con pegamentos que seguramente tendrían químicos que el cuerpo absorvería.

 

El pantalón pitillo

La época del pantalón ceñido por arriba y suelto por la pantorrilla se acabó. Ahora se trata de ir lo más ajustada posible y marcar unas piernas bien embutidas desde las nalgas hasta los tobillos. La mayoría de las mujeres sufren de la dolencia de la retención de líquidos e incluso problemas circulatorios. Las prendas ajustadas dificultan la circulación sanguínea, al verse dificultado el retorno venoso, ya que la sangre pasa más tiempo del debido en los miembros inferiores a causa de la compresión de estos. En el peor de los casos, puede llegar a aparecer hinchazón de las piernas, varices y dolores.

Pum Pum Shorts

El ‘chochoshort’, ‘tangalón’, ‘braga vaquera’ o mini short, si, ese con el que se nos ve el culo se ha extendido como moda. Lo peor aún es que la industria de la moda le ha atribuido un valor feminista al enfrentarlo al body shaming, que es el miedo a mostrar el cuerpo por las miradas y comentarios machistas y como explica en este artículo de Vogue @WinonaMF  la “superación del sentimiento de culpabilidad que se asocia a la exhibición del cuerpo femenino –siempre como un fin para conquistar algo o para obtener un beneficio y nunca como una opción propia lejos de la mirada masculina–.”
Ahora resulta que nos encanta llevar el pantalón bien apretado, con la consiguiente incomodidad en nuestras partes íntimas cada vez que nos sentamos porque nos encanta y eso no tiene nada que ver con la mirada masculina. ¿Desde cuando la exhibición de muslamen y nalgas significa ser dueñas de nuestro cuerpo?. Yo pensaba que ser dueñas de nuestro cuerpo es poder decidir sobre la maternidad, sobre si queremos o no tener relaciones sexuales, sobre si queremos usar preservativo, sobre qué tipo de deporte queremos practicar, etc… Y más incongruente es este razonamiento si además sabemos que esta moda proviene de los videoclips de Reggaetón, cuyas letras son tremendamente misóginas y tratan a la mujer como un trozo de carne. Mujer recuerda: si lo vende Bershka es que no es feminista.

Depilarse

Si tuviese una máquina del tiempo iría a buscar a la que inventó la depilación para regalarle una colección de libros a ver si así su mente se liberaba de una idea tan maléfica como es la depilación. Comenzó en Egipto, donde también se depilaban los hombres, pero de la misma forma que pasó con los tacones, la tortuosa costumbre fue por ellos abandonada y nos regalaron para nosotras solas el canon de la piel sin vello. En muchas culturas se ha practicado por las clases altas, pero es en el s. XX cuando se extiende su uso y lejos de ser una elección personal como dicen muchas mujeres, la tedencia la creó la industria de la publicidad para vendernos unos polvos depilatorios. En 1915, un anuncio gráfico que apareció publicado en la revista Harper’s Bazaar, se dirigía básicamente a lectoras de la alta sociedad norteamericana.  En él aparecía la fotografía de una joven, con los brazos en alto y descubiertos, con el lema:

“La moda para el verano y el baile moderno se combinan para hacer necesaria la eliminación del molesto vello”

La popularización final vino de la mano de las fotografías de las Pin-up´s, que tampoco fueron precisamente premios nóveles de la época.

El corsé

Afortunadamente esto ya no se lleva, pero ¿quien dice que un día no va a llegar una firma de moda a fomentar esta moda denuevo? …lo normal últimamente es ir para atrás. Durante el s. XIX comenzó a extenderse el uso del corsé, una prenda que pretendía unificar el cuerpo de la mujer bajo el criterio caderas anchas/cintura fina y por tanto había que embutirlas en estas prendas que hacian sus figuras más finas y su respiración más dificultosa. Este tipo de moda no contempla a una mujer dispuesta a realizar actividades que fueran más allá de servir como objeto de decoración de los salones y por tanto la idea de revindicar prendas más cómodas y apropiadas para las diferentes actividades a las que la mujer se estaba incorporando llegaba a ser controvertida.

Este tipo de prendas tratan a la mujer como un simple objeto, ya que son prendas con las que una no puede ni moverse con comodidad ni siquiera respirar cómodamente.

Tacones

Causan deformidad en los pies y en la espalda, provoca doblamientos de tobillos graves, nos hace quebradizas y además nos resta movilidad. Vamos en clara desventaja al ahora de correr, lo que no es muy agradable si volvemos solas a casa por la noche o tenemos que pelearnos por coger un taxi. ¿No creéis? ¿Y esto es femenino? Pues claro, el ser sometida y en clara desventaja física es otro de los mitos de la mujer que aparece a la sombra del hombre, a la izquierda, la que nos se defiende, la que aguanta carros y carretas. La necesidad de los hombres de controlar a las mujeres hace de este fetiche tortuoso una herramienta fundamental.En definitiva, cuanto más cómodo es el zapato, menos femenino. Cuánto más fácil nos haga la vida, cuánto más corramos con él, cuantas más horas podamos soportar sin fatigarnos más machorronas somos. ¡Qué casualidad! Lo que nos hace más fuertes es menos femenino.

 

Estaría bien analizar qué elementos estéticos constituyen los masculino y analizar si producen el mismo daño. pero eso en otro post.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *