La dificil relación entre moda y feminismo

La moda puede ser aquel mercado elitista donde sólo un sector privilegiado de la sociedad puede llegar, pero también puede ser un reflejo de los problemas de la sociedad. 

Hay ocasiones en las que la moda ha acompañado a las luchas feministas, pero en otras ocasiones esta se ha vuelto una enemiga al cosifiar y crear un estetereotipo femenino que va en contra de la liberación feminista. En la historia han existido multitud de diseñadoras que han contribuido a la democratización de la moda, eliminando su carácter elitista y contribuyendo a dar pasos en la luchas feministas.

Diseñadoras como Coco Chanel, pertenecientes a la clase trabajadora, experimentó la doble esclavitud: la de la clase trabajadora y la de condición de género femenino. Cono despreciabab a la familia tradicional e impulsó a liberarla de la rígida vestimenta de la Belle Époque. Como una emancipación simbólica de las opresiones reales que vivía la mujer. Coco influenció de alguna forma el cambio de vestimenta.

Más tarde llegaría el bikini, los diseños que le daban a la mujer un aire de ambiguedad sexual y las mini minifaldas de Mary Quant que descubrieron las piernas de las mujeres, dándoiles un aire mucho más desenfadado. Los pantalones baqueros también suponen una revolución, pues son una prenda universal, que no conoce diferencias de sexo.

Yves Saint Laurent, arrepentido de no haber sido el el inventor del pantalón baquero, dinamitó la moda femenina con otra importante revolución. “Chanel dió  libertad a las mujeres pero Yves les dió el poder”-dijo Pierre Bergé, pareja y cofundador de Yves Saint Laurent. Yves dió el poder a las mujeres con la sensualidad del esmoquin femenino, los pantalones de camal ancho o las saharianas. Las mujeres de Saint Laurent eran además de todo esto poderosas, pues combinaban elegancia, sensualidad y comodidad en un mismo look.

Pero la cosa no quedó ahí y la mujer  en los 80s se vistió de working girl y empezó a ocupar los puestos que hasta entonces solamente llevaban nombres masculinos vestida con el power dress ideado por Giorgio Armani o los trajes de chaqueta de Jil Sander. Después, en los 90s abrazó el minimalismo  asexuado de Rei Kawakubo mientras continuaba ganando batallas en su búsqueda de la igualdad.

Tras el fin de la segunda guerra mundial, la mujer volvió a casa, habiendo estado ocupando los puestos en las fábricas de los combatientes masculinos y es cuando comienza en america, nuestra fábrica de cultura, la idea de la familia perfecta y el rol de ama de casa, convirtiéndo a la mujer en el soporte de la familia modelo en lugar de un ser autónomo y libre. La mujer debía realizar todas las tareas del hogar, criar a los hijos, ser buena esposa y mantenerse impecable en su aspecto exterior.

A partir de los 90 del siglo pasado y de forma progresiva, se apuesta en las pasarelas por una mujer extremadamente delgada e incluso rozando a veces lo enfermizo. De esta forma, se impone a las mujeres un modelo belleza, basado en la extrema delgadez. Delgadez que tan sólo se consigue con una dieta insana e insuficiente. El año pasado tuvimos una colecciónde Gucci protagonizado por la extrema delgadez de la modelo que sale en la imagen. También el año pasado, la colección de bikini de Victoria’s Secret mostraba a una modelo en los huesos, con un cuerpo que muchos acusaban de fomentar la anorexia. Incluso el tallaje de la ropa estaba mal ajustado a la fuerza, ya que esta colección iba dirigida a mujeres de pechos pequeños, de esta forma las mujeres que se compraron esta prenda por internet tuvieron que devolverla.

De esta forma la relación entre moda y feminismo es bastante complicada y se convierte en un tipo de relación amor-odio.

 

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