Menos princesas y más guerreras

Muchas niñas sueñan con ser princesas. Influenciadas por la televisión y otras niñas en el colegio, desgraciadamente los padres y madres no están ahí para reeducarlas y explicarles que las princesas son las “esposas de”, en lugar de explicarles el cuento de la mujer independiente.

Vamos a hablar de guerreras, porque detrás de las diferencias objetivas en la condición física entre el hombre y la mujer, existe algo que se llama coraje y fuerza mental. Y en eso, en eso no nos gana nadie.

Las Vikingas

Siempre se había pensado que los guerreros vikingos eran en su mayoría hombres y era debido a que esta estadística se basaba en la simple observación. Como veían los esqueletos con espada y escudo, los daban automaticamente por masculinos, sin embargo, al analizar caso a caso a través del ADN, se sabe que al menos la mitad de los guerreros eran mujeres. Un esqueleto con espada y escudo era tomado por masculino, habitualmente, pero ahora ya se está comprobando cada caso con análisis y ADN y se ha descubierto que la mitad de los combatientes eran mujeres. Estos esqueletos se han encontrado en Inglaterra, y parece demostrar que desde los primeros saqueos en Inglaterra, las mujeres participaban como guerreras en las invasiones en un número mucho mayor y que además, algunas podrían ir escondidas bajo la apariencia masculina.

Mujeres samuráis

La sociedad feudal japonesa era profundamente patriarcal, sin embargo el coraje y valor de determinadas mujeres fue tan arrollador que se desarrolló una casta de mujeres guerreras conuna destreza en el manejo de las armas igual a la de sus compañeros masculinos. Se trata de las onna-bugeisha, un pequeño grupo perteneciente a la elevada clase bushi y que se iniciaron en el arte de manejar las armas y luchar, debido a que cuando los varones salían a combatir estaban expuestas a sufrir violaciones o robos por parte del enemigo, y para proteger su honor y el hogar, aprendieron también el arte del manejo de las armas. Debido a la diferencia en la condición física, las Onna bugeisha, que  significa “Mujer guerrera”, para convertirse en combatientes al mismo nivel debían utilizar otro tipo de armas que no fuesen la katana. Así, la mayoría eligieron el arco y las flechas o la naginata (una especie de alabarda de hoja curva, como se aprecia en la primera imagen), que les permitían mantener las distancias; a la inversa, también optaban por las ligeras kaiken y tanto, que eran variedades de dagas.

Tamar de Georgia

Fue una mujer que destacó enormemente no sólo por su inteligencia, sino por un temperamente y coraje tan fuertes, que ningún hombre consegía interferir en sus decisiones. A pesar de ser mujer, su padre la puso como gerente adjunta y heredera de su reinado. Desde pequeña aprendió los entresijos del reinado, a pesar de las reticencias de la aristocracia. Pero no conformándose con ser reina, se declaró rey de Georgia, arrasando con la alta clase que se oponía a este cargo.

Su padre no se equivocó, y ella supo llevar a su reino al máximo esplendor político, territorial y cultural.

Al paso del tiempo, ella derrotó a casi todos los estados islámicos vecinos y su reputación creció hasta que su pueblo la consideró como el “rey de reyes y reina de reinas”. Tamar participaba activamente como comandante militar de su ejército y llevó a su reino hasta el ápice del poder político, económico y cultural. Su victoria final contra la aristocracia fue proteger a sus súbditos comunes contra el abuso de la nobleza.

 

 

Juana de Arco

Juana de Arco fue una heroína francesa que dirigió el ejército real francés con tan sólo 17 años, con 5.000 hombre a su cargo. Desde muy pequeña quiso dedicarse a la guerra, y viajó a Vaucouleurs para unirse a las tropas de carlos, quien finalmente fue coronado como Rey. Su capacidad para la estrategia militar y la diplomacia fueron las claves para su liderazgo.  A pesar de sus éxitos A Juana de Arco se le acusó hasta de 70 cargos que iban desde la brujería pasando por el robo de caballos o vestir con ropa masculina y finalmente fue quemada en la hoguera.

 

Juana de Arco

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