¿Son todas las tiendas de ropa feminista iguales?

Las camisetas con lemas feministas han acaparado el mercado y muchas marcas que jamás han apostado ni por el feminismo ni por ninguna causa social, ahora se suman a la moda con una intención puramente mercantil.

Lemas como “Nasty Woman”, “The future is female” (“El futuro es femenino”), basado en una camiseta de los años 60, “Girls just wanna have fun-damental rights” (“Las chicas solo quieren tener derechos fundamentales”, un juego de palabras a propósito de la famosa canción de Cindy Lauper) son solo algunos de los mensajes feministas que hemos visto representados en la pasada semana de la moda.

La reivindicación de los derechos de las mujeres en la pasarela en tiempos de Trump sumado a la fuerte internacionalización que ha cogido fuerza tras el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora este mismo año y en una época de retrocesos en derechos feministas debido al silencio en la lucha de las últimas décadas, se ha convertido en un tema recurrente para infinidad de firmas.

La moda, como reflejo de la sociedad, puede ser política y por tanto, feminista. Las movimientos sociales al igual que sus símbolos no comienzan en las pasarelas, lo normal es que el main stream capte las modas cuando ya son tendencia en la calle. Sin embargo, ha ocurrido que muchas firmas se han querido hacer eco de esta tendencia y así dotar de contenido a sus colecciones y se han apoderado de mensajes rescatados de los años 70. Los mismos que utilizan a modelos de talla XS sin ningún tipo de pudor como a Cara Delevingne o Ariana Grande, ahora las visten con lemas feministas y es por eso que muchas estas colecciones no tienen ningún tipo de credibilidad. Si a eso le sumamos que la directora creativa de Dior inauguraba su primera colección con el ya archiconocido We should all be feminist” estampado en una camiseta con un precio nada popular que ascendía 550 euros, lógicamente la indignación entre el movimeinto feminista estaba servida. La maquinaria del marketing reaccionó rápidamente anunciando que parte de la recaudación sería donada a la Fundación Clara Lionel, una organización sin ánimo de lucro de Rihanna.

Otras firmas han intentado también legitimizar estas revindicaciones haciendo uso del truco de las donaciones a asociaciones que en pocos casos representan realmente al movimiento feminista. Para rematar la faena, las marcas lowcost también se han sumado a la explotación de causas sociales  vendiendo camisetas feministas por menos de 5 euros y sin donar sus beneficios. Ahora la polémica vuelve a estar servida: ¿ayudan estos mensajes al feminismo o se apropian de él para generar ventas?

La diferencia está en si te posicionas antes o después de la oleada feminista, según la periodista Olivia Muenter, cuyo artículo para Bustle titulado El feminismo ha sido la gran tendencia en la semana de la moda de Nueva York explica: “La línea entre hacer algo porque está de moda y hacerlo porque es necesario es tan fina que es prácticamente imposible explorarla. Ver en Instagram que el femimismo ha protagonizado la semana de la moda de Nueva York es guay. Pero cuando ves que una marca no estaba implicada con el movimiento antes de que se hiciese popular, puede dejar de parecer tan guay“.

Del mismo modo, la mayoría de las firmas han decidido donar parte de sus beneficios a distintas asociaciones sumándose a esta archiconocida estrategia de marketing de RSC. Prabal Gurung, por ejemplo, cederá parte de la recaudación de sus camisetas a American Civil Liberties Union, Planned Parenthood y Shikshya Foundation Nepal. Esto no ha evitado que muchas posturas críticas se alcen contra este tipo de prendas. Más aún cuando numerosas firmas low cost han decidido sumarse al carro vendiendo camisetas feministas por menos de 5 euros y sin donar sus beneficios. Cuando Karl Lagerfeld recreó una falsa protesta feminista para cerrar el desfile de Chanel en 2014 se abrió un extenso debate acerca de si realmente era positivo para el movimiento ser visibilizado en la industria de la moda o, por el contrario, el diseñador solo había frivolizado con una causa social que lleva siglos luchando por ser tomada en serio. Ahora la polémica vuelve a estar servida: ¿ayudan estos mensajes al feminismo o se apropian de él para generar ventas?

Voces como la de la escritora Jessa Crispin, autora del libro Why I’m not a feminists (un análisis acerca de cómo todos estos lemas impresos en camisetas y reproducidos en redes sociales han vaciado de significado al movimiento), lo tienen claro: “Las empresas están utilizando estos puntos de vista políticos para vender productos y el feminismo fue el primer movimiento en caer en eso y se ha convertido en un lema y en una campaña de marketing […] Hoy en día está muy de moda ser radical sin hacer nada por la causa (autoproclamarse feminista, anarquista o anticapitalista). La escritora  explica como el feminismo se está convirtiendo en una concepto vendible apoyado por CEOs y empresas internaciones haciendo de una causa social una campaña de marketing.

Barba, un taller de serigrafía de Barcelona, ya comercializaba una camiseta con lema feminsta antes de toda esta tendencia, “Girls can do anything“. No sólo hacen animan con este mensaje a reacccionar frente la machismo, sino que son una empresa con una política responsabilidad social corporativa que trabaja con proveedores de camisetas que trabajan en buenas condiciones, apostando por las oportunidades laborales ne el ámbito local y que además utilizan algodón orgánico.

Otras marcas como Alvilda, una marca que en su web vende camisetas feministas y todos los meses dona parte de sus beneficios a una asociación feminista consensuada entre todas las clientas y así se asegura de la relevancia de su aportación o  Ni Dios Ni Amo, que vende camisetas revindicativas sin ánimo de lucro, causa que está certificada por distintas entidades como California Safety Compliance Corporation o Worldwide Responsible Apparel Production.

Afortunadamente hoy en día la información corre como la pólvora y si bien puedes engañar a gente que se pone una camiseta feminista igual que se pone una de Che Guevara sin saber quien es, al movimiento ral no puedes engañarle ya que las contradicciones se comunican rápidamente por las redes sociales y llega un momento en el que no puedes tapar tanta hipocresía.

Esperemos que este movimiento siga enriqueciándose e incorporando a más mujeres en sus filas y que no se limite a ponerse sólo una camiseta, ahora, llevar una camiseta como si fuese un estandarte, sitúa a la mujer muy lejos de la invisibilidad acostumbrada.

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